42
Cumplí 42 años y, con cada ciclo, mi perspectiva se ajusta; poco a poco cambio ilusiones por realidades, sin que esto sea negativo. Creo que en este periodo he obtenido más de lo que imaginé. A veces pienso si mis metas no son tan ambiciosas, o tal vez mi definición de éxito es más sencilla, o simplemente no es lo que otros llaman éxito, pero ¿cómo puedo definir algo tan distinto para cada persona? En mi caso, este instante que vivo ahora es parte del éxito por el que he trabajado: cuento con salud, cuento con mi esposa, mi familia, mis amigos, mis mascotas, cuento con techo, transporte y mi empresa, así como varios proyectos que crecen cada día. Aunque hay altibajos, predominan los buenos momentos, lo que me hace pensar que la vida se vuelve más sencilla con los años. Empiezo a comprender que la felicidad no reside en los objetos, sino en los instantes; por ejemplo, disfruto manejar mi auto, pero no es el vehículo lo que da alegría, sino con quién comparto el trayecto.
Hubo un tiempo en mi vida en el que anhelaba infinidad de cosas; creía que, conforme lograra obtener más cosas, mi felicidad y sentido de éxito crecerían. Sin embargo, mientras más intentaba escalar, más me hundía en un ciclo de tristeza e impotencia, pues nada parecía suficiente. Ahora encuentro paz y tranquilidad en los pequeños detalles: despertar, observar el amanecer desde el balcón, escuchar a las aves por la mañana, ver cómo las plantas, flores y árboles se mueven con el viento, tomar una taza de café, compartir un momento de calma con mi esposa, caminar por la calle con mi perro o jugar con mis gatos. Son cosas tan sencillas que me colman y me recuerdan lo afortunado que soy.
El día de hoy, estoy seguro de que la vida no consiste en acumular riquezas, sino en disfrutar cada momento al máximo con las personas que me rodean y agradezco profundamente el camino que me ha traído hasta aquí. Cada lección aprendida, cada instante compartido y cada pequeño detalle que llena mis días se han convertido en el verdadero reflejo de lo que considero éxito. Tengo la certeza de que mi presente, con todas sus luces y sombras, es un regalo que vale la pena vivir plenamente.
Gracias Dios.